Adiós Bajawa

Adiós Bajawa

Escrito en: dic 27, 2014

IMG_3660-1024x682Por Amaya Álvarez.

Despedirse de cualquier lugar es difícil, pero cuando es un lugar pequeño en el que además hemos pasado casi 4 días y cientos de personas vienen a decirte adiós, y los abrazos se suceden, las fotos no cesan… es mucho más complicado. Lo voy a resumir mucho mejor. Es difícil marcharse de un lugar donde te sientes tan querido.

Varios coches nos acompañaron hasta la ciudad de Ende, donde se sitúa el aeropuerto a tres horas de Bajawa, sólo por venir a despedirnos de nuevo. Todos pensamos o sentimos en algún momento. No me quiero marchar.

Hay que tener muchísimo cuidado con lo que se desea. La isla de Flores no es un enclave muy desarrollado turísticamente y de su pequeño aeropuerto salen dos aviones diarios. El primero muy temprano por la mañana el segundo a primera hora de la tarde.

Tras el check in, esperamos en el aeropuerto una hora, dos, nada alarmante, parece ser que algunas veces es común, tres… el avión nunca llegó. Estábamos atrapados en la Isla. Deseo cumplido, un día más, pero en esta peregrinación en la cual tomamos un avión tras otro, y que siempre nos esperan en el siguiente lugar, un retraso así no deja de ser un problema… grande.

De Ende volábamos a Denpasar como escala para llegar a Sydney. Si no llegábamos a tiempo, perderíamos el vuelo. La pequeña compañía que nos había llevado a Ende no se hacía responsable y yo no hacía más que buscar en internet los derechos del pasajero en Indonesia, infructuosamente.

Entonces llega un mensaje a mi móvil, el vuelo Denpasar/Sydney está cancelado también. Nos recolocaron en un vuelo al día siguiente, nos pagaban el hotel y todos los gastos y nos pedían disculpas por las molestias. Y de repente el enorme problema que tenía encima… desaparece.

Sin duda no era cómodo ir tan apurados, ni llegar a Sydney sin ningún tipo de margen, aterrizábamos a las 7:00 de la mañana y la primera visita tenía lugar a las 9:00 en otra ciudad, pero al menos llegaríamos. Aunque nuestra visita se viera reducida a 24 horas-

Esta peregrinación en el sentido más practico y logístico es bastante compleja, son muchísimos los desplazamientos, las cosas que dependen unas de otras y si algo falla, toda una cadena de acontecimientos falla. Pero estamos teniendo muchísima fortuna, aún cuando a veces parece que va a resultar imposible, algo sucede y llegamos. Siempre me dicen, es Santa Teresa que está cuidando de vosotros. Y yo sonrío y sólo puedo murmurar, gracias.

Así que finalmente, con un pelín de retraso nos despedimos de La isla de Flores y logramos continuar camino. Y yo vuelvo a respirar aliviada. Seguimos.

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