Bien creo que a quien de verdad se humillare y se desasiere, que no deje el Señor de hacernos esta merced (la oración de quietud) y otras muchas que no sabremos desear. (M. IV, 2-10.)

Bien creo que a quien de verdad se humillare y se desasiere, que no deje el Señor de hacernos esta merced (la oración de quietud) y otras muchas que no sabremos desear. (M. IV, 2-10.)

Escrito en: sep 03, 2014

Bien creo que a quien de verdad se humillare y se desasiere, que no deje el Señor de hacernos esta merced (la oración de quietud) y otras muchas que no sabremos desear.  ​(M. IV, 2-10.)

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