Madagascar

Madagascar

Escrito en: ene 30, 2015

Camino Luz Madagascar

Por Amaya Álvarez.

Mi primera impresión nada más llegar a Madagascar es que se trata de una mezcla casi a partes iguales entre lo que conozco de África, Indonesia y la India. Tanto en la fisionomía de la gente como el movimiento en la ciudad, la ropa… Todo me da la sensación de “mistura”, aunque en realidad lo que genera es algo muy único y propio.

Nuestra visita ha sido intensísima. Desde el instante en el que llegamos, ya al bajar del avión, en la pista de aterrizaje nos recibieron 2 frailes carmelitas y nos llevaron hacia una sala presidencial donde nos aguardaban el vicepresidente de la XXX que nos dio la bienvenida en nombre del presidente, el alcalde, la asistente del cónsul Honorario de España… y muchas autoridades, del mismo modo monjas, frailes carmelitas y seglares que nos acompañarían en todo momento durante nuestra visita.

De allí tras una emotiva recepción llena de agradecimiento nos fuimos a la iglesia de Santa Teresa donde miles de personas nos aguardaban, esto fue así en todas y cada una de las celebraciones. Cada día visitábamos varias comunidades y, en todas ellas, destacaba la alegría y el agradecimiento por nuestra llegada y la afluencia de feligreses. Todas las noches hubieron vigilias de oración, visitamos colegios y nos encontramos con la sorpresa de presenciar la inauguración de una exposición sobre Santa Teresa y el Carmelo en Madagascar.

Aprendimos muchísimo en muy poco tiempo, sobre historia tanto de Madagascar como de la Orden.

Madagascar es un país que lucha por encontrar su camino hacía el desarrollo. Entre arrozales y mercados, con unas infraestructuras bastante envejecidas se percibe un país que está en constante movimiento. Supongo que de ahí se haya trasladado esa inquietud a los carmelitas, que tan sólo en los alrededores de la capital, Antananarivo, tienen muchísimas misiones, colegios, hermanas con casa de cuidado de personas con necesidades especiales… Se percibe un esfuerzo muy grande por involucrarse en una sociedad con muchas necesidades. Y la respuesta por parte de dicha sociedad tampoco se hace esperar y miles de personas han sido partícipes de la llegada de Camino de Luz.

Otra cosa que quisiera destacar es la manera en que querían transmitirnos su profundo agradecimiento. En ningún lugar faltó un discurso en el cual no se nos mencionase y agradeciese el esfuerzo, no pudimos salir de ninguna comunidad o iglesia sin un pequeño recuerdo, sin un detalle. Ha sido un auténtico baño de cariño y de emoción por nuestra labor.

Yo no he hecho más que repetir, y lo escribo aquí de nuevo que, es al contrario, que el agradecimiento es nuestro, que somos nosotros los que nos sentimos bendecidos con una labor dura pero increíblemente gratificante. Que poder compartir esta peregrinación y poder llevar a comunidades del mundo entero el Bastón de Santa Teresa es un honor, un placer, una gracia y somos nosotros los que nos sentimos agradecidos por la oportunidad. Y también agradecidísimos por el recibimiento que recibimos en cada lugar.

Por todo ello, desde aquí, transmitir un poquito de esto que recibimos de muchísimas personas que hacen que sea posible y que han trabajado muy duro para hacer de esta peregrinación una realidad. Toda esa gratitud que recibimos es compartida.

Un saludo muy grande a todos los que hacen posible Camino de Luz, a los que comparten este camino y nos reciben con todo el amor y a aquellos cuyos países o comunidades no hemos podido visitar pero que comparten con nosotros a través de esta web y de sus oraciones este peregrinar.

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