Como nunca nos determinamos, sino llenos de mil temores y prudencias humanas, ansí, Dios mío, no obráis Vos vuestras maravillas y grandezas. (F. 2-7.)

Como nunca nos determinamos, sino llenos de mil temores y prudencias humanas, ansí, Dios mío, no obráis Vos vuestras maravillas y grandezas. (F. 2-7.)

Escrito en: sep 04, 2014

Como nunca nos determinamos, sino llenos de mil temores y prudencias humanas, ansí, Dios mío, no obráis Vos vuestras maravillas y grandezas. ​(F. 2-7.)

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