Detrás de la voz está el corazón

Detrás de la voz está el corazón

Escrito en: nov 05, 2014

uruguay-camino-de-luz-1Por Amaya Álvarez. A veces uno se deja llevar más por la sensación que por el propio recuerdo, estamos en Buenos Aires y me dispongo a escribir desde aquí una pequeña crónica sobre nuestra visita a Uruguay. Un país pequeño pero con gran personalidad.

Lo primero que nos advirtieron era que estábamos en un país profundamente laico, sin embargo las personas que formaban parte del Carmelo estaban muy comprometidas y se podía contar con ellos hasta las últimas consecuencias. Estoy completamente de acuerdo con estas palabras, en muy pocos días pude comprobar como frailes, monjas, novicios, postulantes y seglares formaban una familia sólida y unida, muy cercana entre si. Una familia grande y fuerte, da igual si es más o menos numerosa en miembros. Se nota su pujanza.

Al llegar al monasterio de Nuestra Señora del Silencio y la Esperanza de las madres Carmelitas del barrio de El Prado, varios de los seglares que ya nos habían recibido en el aeropuerto, se ofrecieron solícitos para ayudarnos. En cualquier cosa necesaria o inclusive llevarnos a pasear. Al llegar a la habitación, nos sólo estaba todo primorosamente arreglado, si no que nos pusieron detalles en la mesa con nuestro nombres, recuerdos y flores de bienvenida. A mí me emociona muchísimo cuando alguien es tan atento a los detalles. La Madre superiora, Isabel de la Cruz, mucho antes de llegar ya nos había demostrado lo especial y maravilloso de su carácter. Desde el inicio de la preparación de Camino de Luz con toda la determinación del mundo y toda la humildad, también, insistió a todas las instancias posibles hasta asegurarse de que pasaríamos por su monasterio. Un ejemplo la madre Isabel, que nos dio la bienvenida más detallista que uno pueda imaginar.

Sin embargo, ya fuera del país, cierro los ojos para evocar y recordar anécdotas que contar aquí y vienen a mi mente melodías. Voces increíblemente dulces y canciones que me han calado hondo. Las hermanas del monasterio Edith Stein y Santa Teresita de Florida, tienen un coro sobrecogedor. No son muchas las hermanas que cantan, pero de nuevo tienen la fuerza de un regimiento.
En la casa de novicios, muy próxima, el Padre Matías, junto a Pancho uno de los novicios que se preparan allí, nos deleitaron guitarra en mano con hermosas versiones de canciones teresianas. Es el recuerdo más nítido en mi mente, el más entrañable.

Uruguay son voces bonitas, pequeños detalles que hablan mucho, y gente que lo vale todo.
Que parecen pocos y logran el resultado de muchos. Eso solo se consigue implicándose del todo, poniendo todo el talento, trabajo y vocación al servicio del señor.
En ese sentido, Uruguay ha sido toda una inspiración. La síntesis del querer es poder y de la unión hace la fuerza.

De nuevo, una y otra vez ¡Gracias!
Amaya

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