El Quinto Congreso Internacional Teresiano “Cartas y escritos breves” de Santa Teresa, llega a su fin

El Quinto Congreso Internacional Teresiano “Cartas y escritos breves” de Santa Teresa, llega a su fin

Escrito en: sep 08, 2014

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Fco. Javier Sancho Fermín y Jurek Nawojowski, clausuraron el Congreso sobre el Epistolario y Escritos Breves de La Santa y que contó con la presencia de 200 participantes y un seguimiento on-line de unas 6.000 personas de diversas partes del mundo.
Pedro Tomé Martín, “América irrumpe en la experiencia teresiana. Los Hermanos de santa Teresa en América”. Fue la primera conferencia en la que el autor, al referirse a los hermanos de santa Teresa, dijo que “pocas figuras históricas han concitado tanta atención como Teresa de Cepeda y Ahumada. Una ingente bibliografía ha escudriñado hasta límites insospechables todos los detalles de su vida, obra y pensamiento. Su propuesta espiritual, sus reflexiones sobre la experiencia mística, así como los aspectos relacionados con su apuesta reformadora en tiempos de tribulación, han ocupado la mayor parte de las páginas que se le han dedicado, si bien no han sido infrecuentes los estudios centrados en la relación entre sus experiencias vitales y sus propuestas espirituales. En estas ocasiones es habitual que aparezcan referencias a sus familiares que casi siempre se subordinan a la exposición del modo en que las relaciones con sus parientes lastraban o apoyaban sus designios y propósitos. En este marco, no es extraño que abunden las páginas destinadas a elucidar las características socioreligiosas de su ascendencia. Escasean, sin embargo, las que prestan atención a los avatares por los que pasaron sus hermanos en sus periplos americanos que, de modo muy sintético, aquí se mencionan.
Aunque la propia santa cuenta al inicio del Libro de la Vida que “éramos tres hermanas y nueve hermanos”, no son pocas las biografías que provocan desconcierto hablando de diez u once hermanos. La confusión se acrecienta al atender al orden de nacimiento de los hermanos, las fechas en que sucedieron estos natalicios, cuando partieron América o dónde y cuándo fallecieron. No es inusual, por tal razón, que ciertos tópicos hayan arraigado de tal modo que han devenido incontrovertible tradición, aunque sea imposible probarlos o haya datos suficientes para refutarlos. Así, entre las narraciones legendarias sin suficiente apoyatura se encuentran algunas de las reiteradas “anécdotas” que hablan de la infancia conjunta de Teresa y sus hermanos como la multicitada escapada a “tierra de moros” de Teresa y Rodrigo; el riesgo de morir abrasada debido a que su hermano Lorenzo, fatigado por el sueño, no se percató de que una vela quemaba la cama en que yacía la santa inconsciente durante un episodio cataléptico; y, por supuesto,  la huida de casa para dedicarse a la vida religiosa acompañada según unos de su hermano Antonio y según otros de Juan de Ahumada. Por otra parte, entre los tópicos fácilmente rebatibles se halla el que repite que varios de sus hermanos se fueron a América acompañando a  su vecino Blasco Núñez Vela cuando este fue nombrado virrey del Perú. Ciertamente, había vecindad y estrechas conexiones entre ambas familias. También es cierto que, al menos Hernando, Lorenzo, Jerónimo y Antonio, pelearon junto al virrey en la batalla de Iñaquito que le costó a éste la cabeza. Pero ninguno de ellos viajó en la expedición en que este se hizo a la mar para tomar posesión de su cargo porque Hernando, Lorenzo y Jerónimo ya estaban allí cuando llegó Núñez Vela y Antonio, que quería haber ido en tal expedición junto a su hermano Pedro de Ahumada, decidió posponer el viaje ante la gravedad de la enfermedad del padre, don Alonso, quien fallecería al poco tiempo.
Olga Olivier Otero, “El estilo teresiano de comunicación vivido hoy en el Carmelo”-  Refiriéndose al peculiar “estilo teresiano de comunicación” dijo que es todo aquello que “empapa la vida del Carmelo como ese algo indefinible, casi genético, ese aire de familia formado por la alegría, la sencillez de vida, la amistad como forma de relación comunitaria, el uso prioritario del lenguaje de la experiencia, la acogida, la escucha y la capacidad de recibir, de Dios y de los demás, que hace que nos reconozcamos como miembros de la familia carmelitana. Dejarlo ahí, además de discutible, sería una opción reduccionista porque lo más interesante, es descubrir qué puede aportar al Carmelo hoy esa forma de comunicación que Teresa de Jesús nos enseña a través de su vida y sus escritos. Sus hijas y sus libros, parafraseando a fray Luis de León  han sido desde el principio la mejor manera de conocer a Teresa.
Lo primero si queremos “mover a las piedras”, y en este mundo nu07-09-14_carmelitasestro hace mucha falta, es  que cuantos nos vean  y traten encuentren una “admirable vida” en nosotros. Lejos de perfeccionismos rigoristas, nada teresianos por otra parte, se trata de una vida entregada a la causa de Cristo, según el propio carisma, coherente con la opción libremente elegida, sencilla, frugal, amable, acogedora para todos, los de dentro y los de fuera de la Iglesia, dialogante, bien asentada en el mundo pero no mundana. También la conversación ha de ser distinta. Ocurre algunas veces que, nos hemos hecho tanto al ambiente, que ya no resulta políticamente correcto hablar de Dios, ni del trato de amistad con Él,  la oración, el mayor bien que podemos tener y ofrecer a los demás. Generalmente no “pintamos la virtud y lo que es servicio de Dios áspero y dificultoso”, la cuestión es que la pintemos de alguna manera o que nos esforcemos un poco más para hacerlo y que probemos con nuestra vida, nuestros gestos, palabras y acciones “cuán suave es el padecer por Cristo”.
Suavidad y gran discreción eran otras virtudes teresianas. Y es que “estilo de vida” y “estilo de comunicación” están estrechamente ligados, son como vasos comunicantes por donde fluye el carisma teresiano. Así lo han vivido, lo vivimos, las carmelitas de todos los tiempos, y así ha quedado fijado en este conocido texto de Fundaciones: El estilo de hermandad y recreación que tenemos juntas [compartir la vida en la alegría]; que todo es con tanta moderación [de nuevo suavidad y discreción], que sólo sirve de entender allí las faltas [necesidades] de las hermanas y tomar un poco de alivio para llevar el rigor de la Regla (F 13,5). Por eso y solo por eso, porque es lo que nuestra madre, hermana y amiga Teresa de Jesús nos dejó encomendado, nos va la vida en conocer ese estilo de comunicación e injertarlo en el hoy del Carmelo teresiano.

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