EL VIENTO DE TERESA

EL VIENTO DE TERESA

Escrito en: dic 12, 2015

BURGO DE OSMA Y SORIA

En esta ocasión hace falta que el Padre David se enfade para que salgamos a tiempo de Burgos. Y es que ya va el ánimo rendido, de no poder retener más que colores, borrones y vanas anécdotas. Los nombres de tan buenas gentes con las que nos hemos topado, de tanto deambular por España, a duras penas aguantan el instante.

Intentando recoger fuerzas en las siestas movedizas en el coche, ante un pertinente frenazo, abro ojo y veo que estamos enfilando una carretera recta, sombreada por el castillo de Osma.

Repleta de rincones que rezuman historia desde el Alto Medievo; Santa Teresa de Jesús, nosotros y su bastón llegan a la diócesis de Burgo de Osma-Soria.

Aquí, el Padre Rafael, Carmelita Descalzo, y persona cercana al Padre David, nos acompaña desde el primer momento, no permitiendo que el tiempo le privase del deber de hacer constar lo muy presente que Teresa y los carmelitas están en esta tierra.

La conversación me viene de lado, hasta que reparo en algunos cartelones que penden de los balcones de las casas: “El Carmelo no se toca de Osma”.

  • ¿Os movéis de aquí?
  • Sí.
  • ¿Y eso?
  • Pues… Porque hay dos frailes.

Entiendo que es un asunto delicado que requerirá de la paciente pedagogía del Padre David una vez que pongamos rumbo a Soria así que omito comentarios y me ciño a echar una mano a Isak en la preparación del contenido audiovisual de esta nueva parada.

Nos codeamos con los ciudadanos de Osma, paseamos con ellos por sus calles hechas para el deleite del buen paseador castellano y dejamos que la inercia del bastón nos lleve con espíritu retorcido y panza llena hasta Soria.

En nuestro manual de cabecera, “Por los caminos de Teresa”, Tomás Álvarez y Fernando Domingo ponen en boca de la Santa las siguientes palabras: “Mis hijas, llegadas a Soria, que es el fin del mundo, no hay volverse atrás, sino caminar adelante a trabajar por Dios”(…).”Adelante, sí; atrás ninguna ha de volver”.

Llegamos pues al “fin del mundo”. Y decir, que en este lugar además de buenas formas y entusiasmos varios,  nos recibe un viento que se lo está tomando muy en serio.

Todavía hoy no me queda claro si lo hizo para festejar a su torpe manera la llegada del bastón, pero la cuestión es que bien apretada tuvo que llevar el Padre David la caja con la reliquia contra el hábito  para que este no fuera por libre a reírle las gracias al viento.

Llegamos a una pequeña ciudad que conoció, al igual que Burgos, a una Teresa de Jesús ya con los huesos cansados. Lo cual hace que sea más protagonista si cabe el cayado de la Santa, pues es más que probable que la madera de avellano que llevamos mareando por toda la península fuera retumbado, con la energía del carácter de una Ahumada enamorada de Cristo, entre las callejuelas numantinas que ahora pisamos.

De esta fundación, antes de que salgamos en procesión hacia la iglesia de los carmelitas descalzos a celebrar la misa, daré un par de apuntes relevantes sobre Teresa de Jesús y Soria. La creación de esta casa se debe principalmente a la cercana amistad que le unía a D. Alonso Velázquez, ilustre canónigo de la Primada y confesor de Santa Teresa durante su etapa de “reclusión” en Toledo. Este buen hombre quien promovido a la dignidad episcopal y empeñado en la reforma religiosa de su diócesis, Burgo de Osma-Soria, animará a la Santa, a través de en una intensa relación epistolar, a instalar allí uno de sus Carmelos reformados antes de pasar por Burgos. Disponía del dinero de una noble señora y sabía que la santidad de Teresa ya era algo que empezaba a mascarse por los pueblos de Castilla por lo que era de hombre sensato, digamos que el tiempo confirmó sus intuiciones, dar todas las facilidades posibles para la fundación de un nuevo hogar descalzo.

Llegamos con el tiempo justo a la Misa que tiene lugar en la iglesia que por proximidad, una contigua a la otra, comparten tanto los frailes como las hermanas.

Tras terminar la Misa Solemne, aprovechamos la ocasión para estar unos minutos con Mons. D. Gerardo Melgar, obispo de la diócesis, que nos indicó con gratitud en la mirada por la llegada de la comitiva la vigencia del mensaje de Teresa a día de hoy.

De esta entrevista extraemos una conclusión llana después de haber estado con unas cuántas personas que viven en esta provincia.  Usan las palabras para abrigarse. Y poco importa que sea Junio. Este frío que lleva el aire advierte a viandantes. Puestos a resguardarse, que sea al abrigo de Teresa.

Hacemos una pausa en nuestro peregrinar por Castilla y León. Durante  los próximos días nos adentraremos a La Rioja y Aragón donde  Santa Teresa de Jesús sigue “caminando hacia adelante” en su afán por acercar la buena nueva al mundo.

Ricardo Morales Jiménez

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