HIJAS DE TERESA, VALIENTES Y ENAMORADAS

HIJAS DE TERESA, VALIENTES Y ENAMORADAS

Written in: Aug 03, 2015

MEDINA DEL CAMPO – VALLADOLID

A dos días en el lomo de una mula, a poco más de hora y cuarto en nuestro C5. Llegamos de día aunque con algunos nubarrones, mientras que la Santa llegó de noche, con sigilo, pues ya le habían hecho saber los agustinos lo poco deseada que era la visita de esta “alborotadora”.

Estamos en Medina del Campo. Esta ciudad sigue creciendo a día de hoy gracias a la sombra de las Huellas de Teresa. Aquí llegó para fundar su segundo palomarcico. Su constante trasiego por el monasterio de San José a lo largo de su obra fundacional, al estar bien ubicado en Castilla, proporcionó a la Santa momentos de gran alegría con sus Hijas y Hermanas. Tenemos la ocasión de recorrer la casa museo que serpentea entre la clausura. Conocemos la celda de la Santa; repleta de frescos alumbrados por un tragaluz y un par de focos tenues. Los tonos pardos priorizan. Las paredes rezan y señalan las frases más características de Teresa de Jesús. Frente a nosotros, una tablilla que utilizaba en el suelo para ordenar misticismos, experiencias y preparar la correspondencia, tan harta necesaria, para la constitución de la obra que le había sido encomendada a esta mujer; que salió de la clausura y la comodidad del mundo para construir la voluntad de Dios.

"Estaos con Él, de buena gana; no perdáis tan buena sazón de negociar, como es la hora después de haber comulgado”. (C 34, 12). Y así lo intentamos hacer. De San José nos movemos al colegio John of the Cross, contiguo a la casa de los frailes. Todavía quedan chicos con piernas nudosas, preparadas para el reto. Y allí que vamos a negociar Isak y yo un partido de fútbol en el patio del colegio cuyo resultado avergüenza al cronista de este suceso.

After estrenar el mundo como nos enseñan los niños, toca poner rumbo hacia Valladolid.

Vamos directos al corazón pedregoso de esta tierra. El diseño del itinerario no es azaroso y toca en la gran capital vivir la festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Esto para el Padre David es un punto y aparte. Durante la procesión que sale de la catedral tras la homilía de Mons. Ricardo Blázquez, vemos a nuestro estimado Fraile emocionado, atravesado por una lanza que desprende un fuego que todo devora. Su nombre religioso es F. David María del Sagrado Corazón de Jesús.

Antes se me había pasado mencionar que en Medina del Campo, St. Teresa of Avila and John of the Cross tuvieron su primer encuentro y desde entonces su caminar iría siempre de la mano en la constitución de la Order of the Discalced Carmel, con el permiso del Padre Gracián. Los dos con experiencias místicas y vivenciales muy diferentes. Y sin embargo, complementarios y queridos para comunicar a las edades del hombre, la humanidad de Dios.

In Duruelo, a no muchos kilómetros, comenzará la andadura de las primeras casas de los Discalced Carmelites.

Tras este breve inciso y ya en las últimas horas de paseo con el bastón por tierras vallisoletanas, toca hablar del recibimiento con honores que tuvo ésta comitiva en la casa de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús. Movimiento nuevo que ensancha vocaciones en Campo Grande. Aquí vivimos una nueva realidad dentro del Carmelo. Un fruto más de este árbol que ni conoce suelo para no dejar de echar raíz ni cielo que pueda abarcar tanta rama viva. Desde que entramos hasta que salimos no hay tregua en el canto y la risa. Con vela encendida en pupila, como los que se saben valedores de una misión que todo lo implica, nos hablan de sus pasos, su recorrido y su amor hacia el Discalced Carmelites. Caminan con Teresa, llaneando baches y separando con rasgueos de níquel las cosechas de cizaña y lenguas oscuras. Al igual que en tiempos de Teresa, muchos han sido y serán los que traten de entorpecer los pasos de una empresa que por distinta, resulta ajena y demasiado exótica para el granito de esta tierra.

Pero siguen siendo misteriosos, aunque no exentos de singularidades amables, las sendas que va dibujando el camino. Apoyados en una sensación de haber visto un sí verdadero, seguimos peregrinando por Castilla y León.

RICARDO MORALES JIMÉNEZ

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