¿Quiénes somos por dentro?

¿Quiénes somos por dentro?

Written in: Aug 29, 2014


Carmen Playas Ecuador
Interrogante reflexivo de las madres carmelitas de Santa Teresa de Playas, Ecuador, para todos nuestros queridos hermanos de la Orden del Carmen.
Y es que Teresa tiene la palabra:
“Diré para comenzar con algún fundamento, que es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso adonde dice El tiene sus deleites.
No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad, y verdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos por agudos que fuesen a comprehenderla, ansí como no pueden llegar a considerar a Dios, pues El mismo dice nos creó a su imagen y semejanza.” (1M 1,1)Madres Carmelitas Playas Ecuador

Now, hagamos una relectura del texto teresiano:
Sólo considerar los grandes títulos que tenemos por el Bautismo: Profetas, reyes y sacerdotes, es obvio que nuestro ser está capacitado para lo trascendente; otro título más: hijos de Dios por adopción, participantes de la misma vida de la Trinidad, por la gracia santificante, hermanos de Nuestro Hermano Mayor: Jesucristo y que en El y por El, Dios Padre se deleita en nosotros.
Reflexionemos detenidamente algo de predilección para el ser humano: Dios Padre al crear el universo, ordena, ya que es el gran Ordenador Supremo, diciendo: Hágase la luz, y la luz fue hecha; hágase el firmamento y el firmamento fue hecho, y así sucesivamente los seis días de la creación, pero al séptimo día no dijo: Hágase el hombre, sino que consultó a la Familia Trinitaria: ¿Qué les parece, hagamos hoy al hombre? But, hagámoslo a imagen y semejanza nuestra, luego somos asentimiento trinitario, i.e., que no solamente estamos capacitados para lo transcendente, sino que somos capaces de contenerlo y sedientos de Dios, llamados a la koinonía, a la común-unión con la familia trinitaria.
Ontológicamente estamos estructurados como capacidad de Dios, como espacio, morada de Dios, por encima del mundo cósmico; somos chispa de la divinidad, lo más parecido a Dios, y si nos configuramos con Cristo somos otros cristos y es entonces cuando le hemos dado el protagonismo de nuestro ser a Dios. Es importante vivir contemplativamente este exitus y este reditus: de Dios vengo y a Dios vuelvo.
Cuando la Santa desde su cátedra del Libro de las Moradas, nos enseña que en el cielo de nuestra alma hay muchas moradas, es una expresión Joánica que la ha contemplado hondamente en su vida oracional; y es que Teresa, no escribe pensamientos elegantes, sino desde su orilla experiencial de Dios; nos abre un abanico espiritual con su pedagogía de Maestra de Espirituales.
Como española toma el símbolo del Castillo, hija de la España de su tiempo y es la mejor simbología que nos ha dejado para comprender toda la escala de moradas que hay en nuestro interior hasta llegar al abismo profundo de la morada donde está el Rey; asume la realidad de la época, tiempos de conquista, lleva en su sangre un espíritu épico y guerrero y sabe que la vida del ser humano es de lucha y guerra consigo mismo, para no perder ese don maravilloso dentro del proyecto de Dios.
Aspira, Teresa, que sus lectores lleguemos a calar hondo la grandeza de alma, la altísima dignidad que somos y, es interactiva con el lector y le comunica: "Como estaba espantada de ver tanta majestad en cosa tan baja como mi alma”: “No es baja, hija, pues está hecha a mi imagen”. (Rel. 54)

Para considerar:
1.- ¿Creemos en esas maravillas y las que nos esperan en el castillo de nuestra alma?
2.- ¿Nuestra entrega, nuestro proceder, conducta, brotherhood, estilo de hermandad, trabajo, nuestra expresión del rostro tierno de Dios Padre y, nuestra oración es coherente con la grandeza que llevamos por dentro en nuestras comunidades, especialmente con las hermanas ancianas, enfermas, y las más necesitadas de nuestro amor?
3.-¿Este mismo acontecimiento del V Centenario del Natalicio de Teresa, nos está cuestionando, interpelando sobre el carisma de nuestra Reformadora que tanto le costó?

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