Exposición Las huellas de Santa Teresa en Pastrana

Exposición Las huellas de Santa Teresa en Pastrana

Escrito en: ene 30, 2014

Pastrana

Desde la apertura del Año Jubilar Teresiano, la Colegiata de Pastrana acoge en su interior una ilustrativa exposición sobre la vida y obra de Santa Teresa de Jesús, que también se detiene en el paso de la abulense universal por la villa ducal, englobada dentro de la actividad “Las Huellas de Santa Teresa”.

La muestra está, a su vez, dividida en huellas, que señalan al visitante los pasos vitales de este personaje, cautivador y profundo, que a nadie, creyente o no, deja indiferente por su espiritualidad, relevante biografía, calidad literaria, o por las tres cosas.

“La exposición muestra el camino espiritual que siguió Santa Teresa”, explica Nieves Álvarez, que es la guía de la Colegiata y del Museo de Tapices, junto a Eduardo Pastor, hilando un discurso que va captando la atención del visitante, en un entorno que se presta a dejar que la espiritualidad de la abulense impregne su ánimo. “La Santa consideraba que cada uno de nosotros vive acompañado de Jesucristo, que va dejando sus huellas invisibles a nuestro lado”, explica con los pies sobre la Primera huella de la exposición.

En la Segunda huella, Nieves recuerda los datos biográficos más destacados de Santa Teresa de Jesús. De esta Santa Teresa niña, a Nieves le gusta destacar que la lectura tuvo una enorme importancia en su formación. Uno de ellos fue “El libro de la vida de los santos”.

En la Tercera huella, la muestra hace alusión a sus diecisiete fundaciones. Santa Teresa llegó a Pastrana en 1569. Fue la Princesa de Éboli quien envió su carroza a Toledo para traerla hasta Pastrana. Santa Teresa tuvo sus dudas sobre si aceptar o no el ofrecimiento, pero después de una confesión, entendió que iba a hacer algo más que fundar un convento en Pastrana. Y así fue, puesto que fundó dos, uno para mujeres, el de San José, y un segundo para hombres, el del San Pedro, que hoy se llama del Carmen.

La abulense coincidió en Pastrana con San Juan de la Cruz. Como ella, pensaba que la orden del Carmelo debía volver a sus orígenes de austeridad, pobreza y entrega. Consideraba a su paisana la reformadora de la Orden. En 1570, San Juan de la Cruz fue maestro de novicios en el convento de los Carmelitas Descalzos de San Pedro, actual convento del Carmen, y confesor de Santa Teresa. “Estuvieron unidos por una gran relación de amistad, que se tradujo en una amplia literatura epistolar entre ambos”, explica Nieves.

En Pastrana, en la misma Colegiata, hay una reliquia de Santa Teresa, certificada por la Iglesia por un documento que se llama precisamente “Auténtica”, una carta manuscrita, una rejilla-confesionario portátil, que usaba la Santa en sus viajes, varios bastones y un cuadro de Jerónimo Gracián, su confesor, además de una imagen San Juan de la Cruz, entre otros muchos objetos.

La Cuarta huella está dedicada precisamente a indexar someramente la literatura teresiana como el “Libro de la vida”(autobiográfico),“Las fundaciones”, “Camino de perfección”, y el más místico de todos ellos, el “Castillo interior”.

En la Quinta huella la exposición repasa algunos de sus mejores versos, como el poema dedicado a la eficacia de la paciencia.

La visita acaba leyendo en voz alta el poema “Vivo sin vivir en mí”.

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