Grandes especialistas teresianos concuerdan que el lenguaje epistolar de Santa Teresa es el más interesante de todos sus escritos

Grandes especialistas teresianos concuerdan que el lenguaje epistolar de Santa Teresa es el más interesante de todos sus escritos

Escrito en: sep 03, 2014

congreso cartas Teofanes_Egido
Ayer martes, el congreso sobre las Cartas y Escritos Breves Teresianos, en El CITeS – Universidad de la Mística, centró su atención en el texto y contexto del Epistolario Teresiano, siendo la primera conferencia “El epistolario de Teresa de Jesús: autógrafos, copias manuscritas y primeros impresos” a cargo de Ana GARRIGA,  quien dijo: “Sin tratar de responder aquí con precisión a la tantas veces formulada pregunta de cuántas cartas escribió Santa Teresa, tarea arriesgada e inviable, quedémonos con que entre el tímido 1.200 que apuntaba Vicente La Fuente en su edición de 1861 –”escasamente gozaremos hoy día de la tercera parte de las que escribió y pasan ya de cuatrocientas las que se han logrado reunir en esta edición” (XVII)–, las “más de cinco mil cartas” (XLI) de las que hablaba Silverio de Santa Teresa y las cifras más realistas apuntadas tanto por Efrén de la Madre de Dios y Otger Steggink –”14.600 cartas; añadiendo luego la correspondencia anterior a 1562, rebasamos las 15.000″ (863)– como por Teófanes Egido y Luis Rodríguez Martínez –”Santa Teresa pudo escribir lo mismo unas 10.220 cartas […] que unas 25.550 […]” (13)–, el epistolario de Teresa de Jesús, del que conservamos 486 cartas entre autógrafos, originales y copias certificadas, no es sino una ínfima muestra del frenético carteo teresiano”.
Sonsoles Sánchez-Reyes, habló de “El arte epistolar del renacimiento. Singularidad del Epistolario teresiano”donde afirmó que “es frecuente encontrar exégetas que afirman que el lenguaje epistolar de Santa Teresa es el más interesante de todos sus escritos y que Teresa de Jesús se configura literariamente, por encima de todo, como escritora de cartas. Varias de sus obras se conciben como extensas cartas, dirigidas unas veces a sus carmelitas descalzas (Camino de Perfección o Las Moradas), y otras, como el Libro de la Vida, a corresponsales concretos como sus confesores fray Domingo Báñez y fray García de Toledo.
El epistolario teresiano es una obra sorprendente, en cuanto síntesis de todos los escritos de la Santa, aunque se haya conservado sólo una mínima muestra, cercana al medio millar, de las quince mil cartas que podría haber escrito, casi en su totalidad durante los tres últimos lustros de su vida.congreso cartas ma sonsoles
El epistolar es un género femenino por excelencia.  Virginia Woolf  afirma que es el arte del ensayo bajo un disfraz, un arte que una mujer tradicionalmente ha podido practicar sin la sospecha de perder su condición femenina, que podía llevarse a cabo a ratos perdidos entre mil interrupciones y a menudo con la apariencia de estar sirviendo a un propósito útil. Esto se aplica perfectamente al epistolario de Santa Teresa que con sus cartas proporcionan un criterio para una tipología de la epistolografía femenina.
“El gran logro y singularidad del epistolario teresiano radica en que, a través de la estructura del género, en sus escritos dirigidos confidencialmente a lectores individuales, Teresa conforma una visión de sí misma que revela por completo su personalidad humana y la situación real de una mujer de su tiempo. El epistolar es el género que mejor permitió a la Santa abulense ser crítica y creativa, gozando de una cierta libertad para ser ella misma, frente a la censura cuya sombra siempre se cernió sobre sus otras obras. Y es precisamente entre las líneas de su correspondencia donde una Teresa de carne y hueso se materializó de una manera tan corpórea, que algunos fragmentos auténticos de sus cartas comparten protagonismo sin desmerecer entre sus objetos más personales, en la sala de reliquias del Convento de la Santa, en Ávila”.
Juan José Jiménez Praderas, especialista grafólogo, con su “Estudio, revelaciones grafológicas en las cartas” tuvo por objetivo determinar a través del estudio de la escritura que aparece en las CARTAS, si existían rasgos de personalidad, que nos pudieran orientar hacia alguna disfunción física o psíquica, que padeciera Santa Teresa.
Basándose en las estructurales de la personalidad según Bergeret, considera que hay dos líneas estructurales estables de la personalidad, la línea neurótica y la psicótica. Entre estas dos líneas de desarrollo se sitúa una tercera que llama estados límite. Esta teoría es muy fructífera para su aplicación al estudio de la escritura, ya que permite delimitar patrones gráficos, que se corresponden grosso modo con cada una de las dos líneas estructurales, y el resto de perfiles entran en los estados límite. Así que, el trastorno límite de la personalidad: Se caracteriza por la inestabilidad en las relaciones interpersonales, presenta impulsos hacia actividades que pueden resultar peligrosas, como la ingesta excesiva de alcohol, drogas, alimentos, automutilación, suicidio. Concluyó que Santa Teresa, “permanece en una estructura de personalidad “Límite” no descompensada, pero siempre en búsqueda de un equilibrio entre la necesidad que tiene de los demás, y la soledad interior que requiere la vida que ha elegido. La postura a la que nos lleva nuestra reflexión, es la de aceptar una posibilidad de “normalidad” tanto en las escrituras neuróticas como psicóticas no descompensadas, postura que ya planteó Bergeret.
Una estructura psicótica no descompensada es mucho más rica en potencial de creatividad, está más cerca de la realidad que un delicado carácter psicótico, que no tiene una estructura consistente, y la simula mediante realidades subjetivas y elaboradas, y que además es menos original y creativa. Dicha estructura psicótica no descompensada es más evidente en Santa Teresa, que posee un gran campo de creatividad, de impulso vital, y que no está trabada como sucede en el caso de la descompensación, por unos mecanismos de defensa “psicóticos” pobres y rígidos, que no hubieran permitido  ni un  matiz, ni siquiera en ideas relacionadas con  el pensamiento, la expresividad, no habría flexibilidad, y por tanto no se ajustaría el comportamiento y personalidad de Santa Teresa.
Como ya postularon Berta Andress y Alberto Angoso en su libro “Grafopsicología de la mística española”: si Santa Teresa estuviera tan desequilibrada, no habría conseguido los resultados que la hicieron célebre”.
Es precisamente la compensación no exenta de lucha interior (de orden neurótico), y de su base psicótica, la que la impulsa, la lleva a la realización, a su carácter audaz y reformador. Canaliza a través de su actividad intelectual, pero también a través de su incesante labor en la orden, esos impulsos que de otro modo podrían haberla descompensado.
Si encontramos paralelismos  en escrituras de otras personas célebres por su creatividad y actividad, en los que también está presente una estructura  psicótica no descompensada. Se trata de grandes genios como han sido Picasso, Beethoven, Newton,  Heminway, Mozart, Tchaicovsky, Goya, Schuman o Gaugain…    Los rasgos de esta escritura ponen de manifiesto que no tiene dificultades en la adaptación al medio, ni presenta una relación distorsionada consigo misma ni con los demás.
Teófanes Egido, con El “sistema” postal de la madre Teresa, afirmó que la correspondencia de santa Teresa se vio ayudada y, a la vez, condicionada por el sistema postal de su tiempo. El correo se modernizó notablemente con la creación en la época de Felipe II de la estafeta y con ciertas reformas en la correspondencia con las Indias. La madre Teresa aprovechó generosamente todas las posibilidades de este correo oficial, y se esfuerza por ganarse a los correos mayores de las localidades principales de sus fundaciones. Ahora bien, en el “sistema” teresiano, los medios más socorridos fueron los otros, los privados, los carreteros, recueros, los mensajeros propios, los amigos e repartidores, que aseguraban la entrega de tantos objetos, no solamente cartas, como circulaban en aquellas formas de comunicación. Puede afirmarse que aquel sistema postal, inseguro y caro, fue, en buena medida, el responsable de tantas tardanzas, de la pérdida de muchas cartas de santa Teresa que  no han llegado hasta nosotros pero, también, al que se debe el que se pueda disponer de este tesoro teresiano.
Silvano Giordano con su conferencia “Calzados y Descalzos. Una relación difícil. Cartas al P. Juan Bautista Rubeo y al Rey Felipe II”, afirmó que en los años complejos en que los frailes descalzos fraguaron su identidad en relación con la orden, llenos de contrastes y de malentendidos, Teresa de Jesús declaró sus intenciones y proyectos al rey Felipe II y al general Juan Bautista Rubeo. Comparando las cartas llegadas hasta nosotros, es posible apreciar las estrategias de comunicación empleadas por la fundadora.

 

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