Juntos andemos

Juntos andemos

Escrito en: ene 17, 2015

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Por el Padre Antonio González.

Los recuerdos y los sentimientos se agolpan cuando faltan un puñado de horas para aterrizar en Madrid, para volver a mi comunidad y a mi labor en España. Hemos vivido tres meses extraordinariamente intensos. Con esta primera fase de la peregrinación “Camino de Luz”, hemos recorrido decenas de miles de km., que nos han llevado a rincones de la Amazonia ecuatoriana, de la islas de Samoa y de Flores, así como a las calles de ciudades populosas como México o Taipei, hasta terminar nuestro periplo en la India, un país inmensamente diverso, que nos ha recibido en celebraciones llenas de fervor y colorido.

La diversidad de paisajes, de climas, de culturas… sólo tiene parangón en la riqueza humana que hemos encontrado. En la memoria y el corazón pasan a primer plano los rostros de las personas que nos han acogido, compartiendo su amor por santa Teresa de Jesús y su vivencia del carisma del Carmelo en medio de proyectos, dificultades y esperanzas. La confianza con la que los frailes nos han acompañado y hemos hablado de tantas cosas; la hospitalidad de las madres carmelitas, que traduce su mirada contemplativa en una profunda capacidad de acoger; el cariño y la creatividad del Carmelo Seglar, la devoción sencilla y vital de tantas otras personas… todo esto va más allá de lo que las palabras aciertan a expresar.

La llama que Teresa prendió en Ávila hace cuatro siglos y medio (“Determiné a hacer eso poquito que era en mí” dijo entonces) se ha extendido a todo el mundo y arde con luz multicolor, con resplandor creciente; y a la vez, con la necesidad de atención y cuidados que tiene todo lo humano. Descubrimos el Carmelo como una gran familia, con una espiritualidad tan humana y tan versátil como honda.

Muchas personas y comunidades me vienen al recuerdo, y seguirán viniendo. Y echaré de menos a Amaya, Pablo y Cristina, un equipo formidable, como una familia, después de tantas peripecias como hemos pasado juntos en estas semanas. Ellos continúan la peregrinación. Y cuanto hemos compartido nos sigue uniendo, e invitando a hacer camino, cada cual en la senda que nos toque andar. A nosotros, a las personas que hemos encontrado, y a cuantos nos sentimos cautivados por Teresa, su palabra nos invita a seguir caminando, a seguir creciendo. Por eso, no se me ocurre mejor manera de despedirme que otra palabra de nuestra santa:

Juntos andemos

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