La oración, para ser verdadera, ha de ir acompañada de la mortificación, porque regalo y oración no se compadecen. (C. 4-2.)

La oración, para ser verdadera, ha de ir acompañada de la mortificación, porque regalo y oración no se compadecen. (C. 4-2.)

Escrito en: sep 03, 2014

La oración, para ser verdadera, ha de ir acompañada de la mortificación, porque regalo y oración no se compadecen. (C. 4-2.)

Facebook