Propuesta al Santo Padre

Propuesta al Santo Padre

Escrito en: mar 06, 2015

Oración mundial por la paz
26 de marzo de 2015
V Centenario del nacimiento de Santa Teresa

(Propuesta al S. Padre Francisco, que sería tomada, hechas las modificaciones que se consideren oportunas, como esquema para el comienzo de la oración mundial en todos los lugares en los que se lleve a cabo)

(Al inicio o al final de la misa del 26 de marzo, a celebrar en Santa Marta presidida por el Santo Padre, se comienza la oración mundial con estas palabras):

Queridos hermanos y hermanas:
La Orden de los carmelitas descalzos, frailes, monjas y seglares, toda la familia teresiana, celebra hoy, unida a toda la Iglesia, el quinientos aniversario del nacimiento de su fundadora, Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia.
A petición del P. General de la Orden, durante la jornada de hoy se realizará una hora oración mundial por la paz en todos los conventos, monasterios y fraternidades. Me uno gozoso a esta iniciativa y comienzo con estas palabras la plegaria a Dios, Padre de todos, para que por intercesión de Cristo Jesús derrame su Espíritu sobre todas las naciones, de modo que el diálogo entre los hombres venza a la violencia y a los conflictos que asolan nuestro mundo. A esta oración invito a unirse a todos los fieles católicos, a los cristianos de otras confesiones y también a los miembros de otras religiones y a los hombres y mujeres de buena voluntad.

[Breve silencio. Se enciende una vela ad propositum]

[El siguiente texto teresiano puede ser leído por el Santo Padre o por un lector/a]:

“Estase ardiendo el mundo […]¿y hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios las diese, tendríamos un alma menos en el cielo? No, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios cosas de poca importancia” (Teresa de Jesús, Camino de perfección 1,5).

[Prosigue el Santo Padre o un lector/a]:
Estase ardiendo el mundo es el grito dolorido de Teresa al contemplar los conflictos, las guerras y las divisiones de la sociedad y la Iglesia de su tiempo. Hoy también nosotros hacemos nuestro ese grito y lo presentamos a Jesús en forma de súplica: ¡Señor, estase ardiendo el mundo!

[Silencio]

[Prosigue el Santo Padre]:

Como Santa Teresa, sabemos que por nuestras propias fuerzas no alcanzaremos el don preciado de la paz. Aferrémonos pues, con ella, a la fuerza de la cruz redentora de Cristo: “¡Oh Señor mío y misericordia mía y bien mío! Y ¿qué mayor bien quiero yo en esta vida que estar tan junto a Vos, que no haya división entre vos y mí? Con esta compañía ¿qué se puede hacer dificultoso? ¿qué no se puede emprender por vos, teniéndoos tan junto?”
Junto a la Cruz de Jesús, de la mano de la Virgen su Madre y nuestra Madre, de la mano de Teresa, suplicamos a Dios que crezcan las oportunidades de diálogo y encuentro entre los hombres, que aprendamos a pedir perdón para que la paz brote en el mundo como fruto de la reconciliación que él ha venido a traernos.
Oremos:
Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús, para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad, cuyo fruto es la reconciliación que conduce a la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

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