Santa Teresa

Vida

Escrito en: may 06, 2014

Su nombre de familia fue Teresa de Ahumada. Santa Teresa era hija de Alonso Sánchez de Cepeda, de la ciudad de Toledo, y Beatriz de Ahumada, de la ciudad de Olmedo. Se instalaron en Ávila, donde nació Teresa el día 28 de marzo de 1515 en el seno de una familia numerosa: «éramos tres hermanas y nueve hermanos», recuerda ella en el Libro de la Vida.
Su familia tenía una gran afición a las letras y a la cultura, por lo que la Teresa aprende a leer y a escribir a edad muy temprana.

En la vida de Teresa se suceden tres grandes etapas:

Vive en la casa de sus padres hasta la edad de los 20 años; Teresa niña, adolescente y joven, asiste sucesivamente a la muerte de su madre, a la partida de varios de sus hermanos rumbo a las Indias, y al proceso de lenta disolución del hogar.
A los 20 años opta por la vida religiosa, muy a pesar de su padre. En su biografía asegura que huyó de su casa una mañana para entrar en el monasterio de carmelitas de la Encarnación. Allí vivirá 27 años, con una gran comunidad religiosa compuesta por cerca de 180 monjas, soportando y superando el trauma de una enfermedad grave, lo que marcará su físico para toda la vida y llevándola a adentrarse en la vida espiritual. En torno a sus 40 años, Teresa siente la llamada a lo que se ha denominado “experiencia mística” que no sólo cambia el rumbo de su vida, sino que la define y da espesor humano y cristiano a su persona.

A los 47 años, Teresa inicia una tercera etapa pues sale del convento de la Encarnación para fundar el Carmelo de San José y poco después emprende su tarea de fundadora andariega. Sus viajes son en carromato o a lomo de una mula hasta Medina y Valladolid, Alba de Tormes, Salamanca, Beas, Sevilla, Soria y Burgos, para descansar finalmente en su lecho de muerte en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582.

Durante los últimos años se dilata su horizonte visual y espiritual, no sólo gracias al crucigrama geográfico de sus correrías de fundadora; sino por su renacida sensibilidad hacia los problemas de Europa y de las Indias occidentales, su vivo interés por las cosas de la cristiandad y de la Iglesia, su conocimiento de los estratos sociales de aquella España, amasijo de gloria y de miserias. Son los años en que Teresa entabla un sinfín de amistades y relaciones humanas en todos los niveles y estamentos de la sociedad.

Mujer de carácter abierto y comunicativo, de extrema sensibilidad y con una inmensa simpatía personal, reunía un temple enérgico que le permitió afrontar las mayores contrariedades. Fue apasionada, intrépida y voluntariosa. En definitiva, sus biógrafos la definen como una mujer de acción que supo mantenerse firme pese ante las adversidades. Se desenvuelve entre el idealismo y la práctica.

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