Semilla en tierra buena

Semilla en tierra buena

Escrito en: nov 27, 2014

IMG_0787-1024x682Por el Padre Antonio González, fraile de la Orden del Carmelo Descalzo.

En Sudamérica encontramos, con la personalidad propia de cada país, un Carmelo lleno de vitalidad, de historias apasionantes. Los frailes llegaron a estas latitudes a finales del siglo XIX, y en seguida fundaron numerosos conventos: Bogotá, Medellín, Quito, Santiago de Chile, Córdoba, Buenos Aires, Montevideo, Porto Alegre… con hermosos templos neogóticos y, sobre todo, con una esforzada obra evangelizadora al servicio del pueblo.

Más antigua y sorprendente aún es la historia del Carmelo femenino: en 1606, Doña Elvira de Padilla, una dama de Bogotá, toma la iniciativa de fundar el primer convento de carmelitas descalzas de Sudamérica, en el que ingresa con dos de sus hijas y otras jóvenes. También se debe a la iniciativa de un grupo de mujeres el Carmelo de Córdoba, fundado en 1628. Y en esta misma ciudad argentina, en 1782, aparece una comunidad carmelitana de mujeres que se consagran a Dios y dedican su vida a acoger niñas huérfanas y promover la educación de la mujer. Así, con las Carmelitas de Santa Teresa, fundadas por el obispo carmelita José Antonio de San Alberto, el Carmelo emprendía, ya en el siglo XVIII, nuevos caminos al servicio de la Iglesia y la sociedad.

El paso por estos lugares nos descubre historias llenas de creatividad, de audacia y de hermosura. Y nos acerca a figuras como María Felicia, “Chiquitunga”, una joven que desde la Acción Católica entra en el Carmelo de Asunción a mediados del pasado siglo y deja una huella de generosidad y entrega. Se espera que ella pueda ser la primera santa paraguaya, así como Santa Teresa de Jesús de los Andes, una joven de principios del mismo siglo XX, es la primera santa chilena. El encuentro de Teresa de Jesús, a través de su bastón, con Chiquitunga en Asunción, y con Teresa de los Andes en Auco, deja en el espíritu una intensa emoción, una gran alegría y esperanza. El Carmelo de Teresa de Jesús ha echado raíces en esta tierra fecunda de América y está dando frutos.

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