Señor, ya haced que se sosiegue este mar; no ande siempre en tempestad esta nave de la Iglesia y ¡sálvanos, Señor mío, que perecemos! (C. 62-5.)

Señor, ya haced que se sosiegue este mar; no ande siempre en tempestad esta nave de la Iglesia y ¡sálvanos, Señor mío, que perecemos! (C. 62-5.)

Escrito en: sep 04, 2014

Señor, ya haced que se sosiegue este mar; no ande siempre en tempestad esta nave de la Iglesia y ¡sálvanos, Señor mío, que perecemos! ​(C. 62-5.)

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