Teresa te da las llaves: nueve puertas, nueve llaves.

Teresa te da las llaves: nueve puertas, nueve llaves.

Escrito en: ago 04, 2014

Gráfica1_pruebas“Teresa te da las llaves: nueve puertas, nueve llaves” es un proyecto del Ayuntamiento de Ávila, una campaña de sensibilización, para todos los públicos, que pretende concienciar sobre distintos aspectos de la discapacidad y la accesibilidad.
Un panel de gran tamaño en el que se trata la discapacidad desde el punto de vista de la inclusión, de la igualdad y de los derechos de las personas con discapacidad, así como la importancia de mejorar e invertir en accesibilidad rotará por las puertas de la muralla abulense.
La Concejalía de Accesibilidad del Ayuntamiento de Ávila es la responsable del proyecto y cuenta con el apoyo del Consejo Municipal de Personas con Discapacidad. El contenido de los carteles está siendo seleccionado en grupos de trabajo formados por varias entidades del Consejo.
Por un correcto uso del lenguaje. Puerta del Puente, cartel 1.
En el cartel se muestra a Santa Teresa, derribando un muro con la ayuda de su bastón. En las piedras del muro aparecen palabras que no deben utilizarse y que pese a ello están presentes en el lenguaje cotidiano.
Al mismo tiempo un resplandor luminoso da la alternativa a esas palabras mostrando que lo correcto es hablar de Personas con discapacidad o con capacidades diferentes.
Las personas con discapacidad deben ser nombradas y tratadas mediante palabras y expresiones que las presenten de un modo apropiado, sensible y respetuoso. La discapacidad no es una característica que les defina o les califique.
Intentamos borrar esos términos del lenguaje cotidiano de las personas tanto si se utilizan con la “buena” intención de identificarles, como por desconocimiento, ignorancia o lástima y, por supuesto, si se hace con intención de insultar o descalificar.
Queremos también evitar que los términos que identifican la discapacidad, la enfermedad mental o alguna característica específica de las personas con discapacidad, sirvan como adjetivos para calificar o insultar a aquellas personas que, sin tener discapacidad, presentan conductas diferentes en su vida diaria (autista, para una persona poco comunicativa, bipolar, para aquél que cambia a menudo de opinión o de forma de ser, esquizofrénico para el que no actúa según lo que los demás consideremos una norma, minusválido (menos válido) para quien no sabe o no puede hacer una cosa determinada, etc.)
Por otra parte, la palabra sordomudo (que mucha gente se pregunta por ella y se extraña de que no sea correcta), no define a nadie en el colectivo de personas sordas, quienes, precisamente por no oír, no pueden desarrollar la capacidad del habla, pero claro que podrían hablar. Algunas sugerencias son:
• Describir a la persona, no a la discapacidad, aludir a las dificultades sólo cuando sea necesario.
• Anteponer la expresión “persona con…” cuando haya que referirse a la discapacidad.
• Utilizar el nombre de pila para aludir a la persona o dirigirse a ella.
Además de los utilizados en este cartel, hay infinidad de términos que debemos descartar de nuestro lenguaje cotidiano cuando nos referimos a las personas con discapacidad.
Por citar el más común: discapacitado (sin la persona delante).
También hay términos que se refieren a trastornos específicos: bipolar, trastornado, perturbado, maníaco, esquizofrénico, pero que se utilizan para definir o insultar a personas que no son las que tienen la discapacidad.
Otros enfatizan la discapacidad: los sordos, los ciegos, los autistas.
O resaltan las dificultades, las limitaciones o la condición diferente como cuando se habla de: “incapaces, impedidos, anormales, inválidos, insanos, deficientes, dementes…”.
También aluden a la discapacidad de un modo impropio como cuando hablan de “lisiados, tullidos, deformes”.
En otros casos se confunde condición con enfermedad cuando se dice “el que sufre de…, la víctima de…, el que padece de…, estar mal,”.
Y otros inducen a lástima o conmiseración en expresiones como “el pobrecito, el desgraciado, el enfermito…”.
Por último, se utilizan términos en forma graciosa o agresiva como el caso de las palabras: “mongólico o mongo, lelo, tontito, tarado, retrasado, loco, bizco, tuerto…”

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