Un día más en el Camino

Un día más en el Camino

Escrito en: nov 06, 2014

blog-6-camino-de-luz-1024x682Por Amaya Álvarez. Hoy comencé a escribir esta entrada de blog un par de horas después de llegar a Argentina, y momentos antes del recibimiento oficial en Buenos Aires y posterior misa.

Ahora, 6 horas después, mi sensación ha cambiado por completo, pero creo que merece la pena leerlo. Decía así:

“Hace 18 días que salimos de Ávila. Todos sabíamos que habría  momentos duros, otros fáciles, muchos divertidos. Hoy, a pesar de todos los cuidados de nuestros anfitriones, me siento profundamente cansada. Cada vez que alguien me abraza, me desea buen viaje y me bendice. Cada vez que alguien me pregunta cual será el próximo destino, cada vez que alguien me ofrece una pastilla de jabón o cualquier otra cosa que pueda necesitar, me da muchísima fuerza moral, y de esa sigo sobrada, pero hoy estoy sintiendo fatiga física, que quiero combatir con toda ese apoyo y a base de ilusión.

Salimos de Florida en Uruguay a las 5:30 de la mañana, una hora en coche hasta Montevideo,  una hora de espera, dos horas de autobús hasta Colonia, otra hora de espera, más una hora de ferry hasta por fin llegar a Buenos Aires, Justo a tiempo para comer, y aún nos queda toda una jornada por delante. Pero esto no es un día excepcional, es sólo que hoy, la suma de muchos días se está notando un poco. Creo que también es el frío: viene persiguiéndonos varios días. El Padre Antonio, que reside habitualmente en Ávila, lo llama fresquito, pero esto en mi tierra es FRÍO, frío y lluvia.

Nunca había estado en Argentina. Además, tengo una excelente relación vía email con Walter D´Aloia, Viceconsul y director de la Comisión para organizar el V Centenario aquí en Argentina y sentía muchas ganas de ponerle cara, al fin. Del mismo modo, ver Buenos Aires, ciudad que no conozco más que por canciones y películas. Sin embargo, me está costando mostrar toda esa alegría. Estoy más bien apagada y por más que intento, mis sonrisas sinceras se quedan en gesto de cansancio. Y me da rabia, por que las ganas y la voluntad es grande y verdadera…”

Ahora, bastante después, prosigo escribiendo estas líneas, pero ya no me reconozco en mis palabras anteriores. ¿Qué ha pasado en estas 6 horas? ¿Qué ha cambiado?

Pues nuevamente me he sentido maravillada por cómo se vuelca la gente. Es increíble, nos pasa en cada país, pero aún me sigue sorprendiendo.  El recibimiento, todo el esfuerzo realizado, la delicadeza y belleza de las expresiones artísticas que nos han mostrado.  Tan variado, pero tan centrado en Santa Teresa desde un punto de vista tan fresco. Y ante eso, todo lo propio se olvida; y sería mentir decir que no estoy cansada, pero  ha pasado a otro plano. Voy a poner ejemplos concretos para intentar explicarme: llueve a mares en Buenos Aires, está cayendo el cielo sobre nuestras cabezas, sin embargo la iglesia, enorme, estaba llena hasta los topes. Una mujer había hecho 500 kilómetros y vino a saludarme muy emocionada, porque había leído este  mismo blog, y sentía tantos deseos de ver el bastón  que ningún tipo de lluvia la iba a detener. Otra señora que lleva 60 años viniendo a misa diaria me hablaba emocionada de cómo tres generaciones de su familia han sido Carmelitas y de la gracia que supone para ella nuestra visita. El descendiente del hermano de  Santa Teresa, que pronunció unas muy bonitas palabras. Representantes de la embajada de España también nos recibieron con tal amabilidad y cercanía que te deja desarmada. Sin mencionar el concierto lírico, otro folclórico, el paseo por las 7 moradas de manos de una titiritera que también nos presentó a una joven niña Teresa que nos enterneció a todos. Es difícil poner ejemplos sin dejarse nada atrás, y no puedo escribirlo todo, no me darían las páginas.

Es tan bello lo que nuestro paso deja que no podemos atender a nuestro cansancio. Ya sabemos que va a ser duro y que dormiremos poco y viajaremos mucho, pero eso es intrínseco a esta aventura, y a mucho más se enfrentan otras personas diariamente. A muchísimo más se enfrentó sin ir más lejos Santa Teresa. Llevamos su bastón y nos debe inundar su espíritu y su tenacidad inquebrantable. Con lo cual, renovada la energía, recargada por el cariño, me voy a dormir para mañana dar lo máximo de nuevo.  Y recordar siempre olvidarme de la sensación de cansancio, pues represento a muchas personas y eso debe primar ante todo.

¡Buenas noches!
Amaya

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