Una Navidad diferente

Una Navidad diferente

Escrito en: dic 27, 2014

DSC01424-1024x768Por Amaya Álvarez.

Queridos amigos, Feliz Navidad.

Este año ha sido muy especial, este camino que nos une me ha proporcionado una Navidad que nunca imaginé. Pasamos nochebuena en un avión, entre Samoa y Nueva Zelanda, para continuar volando el día de Navidad primero a Sydney y luego a Denpasar, camino de nuestro destino final, Chennai.

Y es que la conexión entre Apia y Chennai es bastante compleja.

Pero realmente da igual donde pases la Navidad, en mi opinión lo importante es con quién la pases.

Yo nunca había estado lejos de mi familia en estas fechas, de hecho siempre, da igual donde estuviese, cogía un avión para llegar a casa. Sin embargo esta vez era imposible. Y… y bueno, si normalmente echas de menos a tus seres queridos en estas fechas el sentimiento se multiplica exponencialmente. Y llamar es casi peor, por que les oyes alegres, te mandan fotos de la familia y los amigos reunidos y cuando cuelgas el teléfono la sensación de soledad te aplasta de forma implacable.

Y mis compañeros son fantásticos, el grupo de seglares de Apia, nos cuidó maravillosamente hasta el mismo momento de nuestra partida, pero es inevitable la morriña. Con lo cual, estábamos todos un poquito más ausentes, buscando aquí y allí cómo contactar con España, y con buen ánimo, pero un poquitos más ensimismados. Yo además he arrastrado un resfriado estos días…

Y entonces pasaron dos cosas muy especiales,

Pachucha como estaba, fui a la habitación de Cris, ahora ya no recuerdo para qué, vino presurosa a la puerta y hablamos pero no me dejó pasar, me pareció muy extraño, pero lo comprendí unas horas después.

Con revistas, hojas de arboles, flores, esparadrapo y un alarde de creatividad impresionante hizo un Belén, nos llamó a todos a la habitación y nos dijo que estaban siendo unas navidades peculiares, con calor, sin adornos… casi como si no fuese Navidad y que quería traer ese espíritu y nos regaló ese Belén maravilloso. Ya lo he dicho antes,  a veces los detalles significan un mundo.  Fue un gesto que todos necesitábamos.

Después, el día de Navidad,  volábamos por la tarde y veníamos de pasar la noche mitad en un avión, mitad en tránsito, estábamos bastante cansados, desorientados. Fuimos a un hotel a intentar descansar algo y decidimos celebrar una misa en la habitación, sólo los 4. El padre Antonio traía todo preparado, en un periquete transformamos la habitación en un espacio adecuado y en lugar de una homilía al uso, el Padre Antonio nos invitó a compartir cómo nos sentíamos y qué significaban estas fechas para nosotros. Fue un momento muy íntimo en el que todos hablamos un poco del mismo sentimiento de nostalgia, de dificultad para concentrarnos, como si nuestra mente estuviese en otro lugar. Ya no es sólo la Navidad, ya va casi para tres meses desde que salimos de casa. Yo, y espero que todos, dejé de sentirme sola, estábamos sintiendo lo mismo. Después el padre Antonio continuó con la celebración y explicando la importancia de tan señalado día.

Estos dos momentos son los que han convertido mi Navidad en Navidad, y los que me han desempolvado la nostalgia. Son momentos en los que generas un lazo, un vínculo que se queda contigo ya para siempre.

Y otra cosa importante para mí, gracias por las felicitaciones, por los mensajes de texto y los emails. Lo cierto es que entre tanto movimiento, viaje, la escasez de buena conexión de Internet, no me da tiempo material a escribir a cada una de las personas que me gustaría, con lo cual quisiera aprovechar este medio,  aunque sea un poco impersonal un mensaje común, el sentimiento es el mismo.

Gracias a todas las personas que hasta el día de hoy nos han acompañado en este peregrinar, os deseo a todos unas felices fiestas, un año nuevo lleno de alegría y luz. Y que el sentimiento que nos ha unido por unos momentos permanezca, que la inspiración y la voluntad sean vuestras compañeras, y la fraternidad nos siga guiando.  Y en resumidas cuentas, os deseo toda la felicidad del mundo.

¡Ah! Y una última cosa, que nadie se preocupe, que luego cuando llego a los sitios todo el mundo está alarmado. Estamos bien, contentos, nos sentimos privilegiados y bendecidos. Pero claro que echamos de menos. Igual que sé que el día de nuestro regreso echaremos de menos infinitamente todo lo que hemos vivido.

¡Feliz Navidad a todos!

Amaya

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