Unidos

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Escrito en: ene 17, 2015

India Camino de Luz

Por Amaya Álvarez.

Intentar describir en breves palabras nuestra experiencia en la India es una labor para la cual no me siento capaz. Reducir a unas frases todo lo vivido es imposible, pero estoy aquí para intentarlo.

La India es una explosión para los sentidos. Los colores y la luz abruman la mirada; los sabores, el picante es extremo, el dulce también; infinidad de olores te invaden, algunos familiares, otros en absoluto; el claxon de los coches incesante, el griterío alegre, una algarabía constante de sonidos que se mezclan y que al principio es imposible disociar.  La gente sin miedo al contacto se abalanza sobre ti sin reparos. La curiosidad por ver el bastón es increíble.

Uno se siente sobrecogido, la India te lleva a todos los extremos en un sólo instante. Al llanto y a la risa. Y si una palabra define la experiencia es intensidad. Intentar grabar en la memoria todo lo que sucede a tu alrededor es imposible, concentrarse en una sola cosa también. La velocidad es implacable, creo que nunca he disparado tantas veces la cámara en un solo minuto.  La india para mi ha sido un Tsunami, en el cual caben destacar las sonrisas, preciosas en medio de todo un mundo que giraba a mi alrededor, estimulando mi cerebro a un ritmo desconocido.

Para nosotros la India es el país 17, y el tercer continente, y sin embargo ningún lugar ha supuesto un contraste tan grande con todo lo anterior y  con todo aquello que conozco, al menos para mi. Es un lugar único en el cual habría que pasar muchísimo más de una semana para empezar a intuirlo, y posiblemente una vida para comprenderlo, para dilucidarlo…

En 6 días visitamos en furgoneta 5 provincias diferentes. Después volamos a Delhi que es otra provincia más, en un principio, me costaba entender tantas provincias en tan poca distancia, pero para eso si obtuve la respuesta rápidamente. El Carmelo en la India, es como un árbol en plena floración, los seminarios, los conventos y monasterios están llenos de jóvenes vocaciones. Allá donde fuimos, miles de personas acudieron. Un tercio de los carmelitas descalzos del mundo son indios según nos comentan. Es como un momento de ebullición que parece no cesar de ir a más, pero luego me di cuenta de que eso también era mi percepción, lo que yo considero un punto álgido para ellos no es más que una evolución natural. No es una explosión floreciente como se ve desde mi perspectiva, es el resultado de una presencia de varios siglos que continua floreciendo. Nada de particular. Y sin embargo yo no dejaba de asombrarme.

Es impresionante ver como en un lugar tras otro la devoción por Santa Teresa, Santa Teresita De Lisieux, San Juan de la cruz esta tan viva. Desde mi mentalidad cerrada, me parecía curioso, incluso pintoresco que en culturas tan diferentes como Samoa, la India… la palabra de Santa Teresa tuviese tanto calado. Pero, poco a poco, he ido comprendiendo su universalidad, ya que habla de algo completamente común a cada ser humano, el alma y su conexión con Dios. Innumerables veces me han dicho que leyendo a Santa Teresa se aprende a orar. Lo que hablamos en un país u otro, aunque cambie el idioma, el paisaje, el clima… es lo mismo. Ese anhelo profundo del encuentro con Dios.

Me viene ahora a la mente una frase de una entrevista que realizamos al padre Benjamin Frankling, dice que Teresa de Ávila es española, pero es universal y por tanto también es india. Es una idea simple, pero me gustó mucho.

En esta gran familia Carmelita están tan de manifiesto los lazos que nos unen, que las diferencias quedan relegadas a lo anecdótico. Es tan grato verlo, vivirlo y ser testigo, que me parece un privilegio.  Y aquí mi esfuerzo por intentar compartirlo.

La India es la cultura más distante a la mía propia en la que me he visto inmersa, sin embargo, las preocupaciones, los miedos, deseos y alegrías son las idénticos… Somos universales y maravillosos en nuestra peculiaridades.  Y eso da sentido a la idea de fraternidad. Otra cosa que me encanta y también hemos hablado en multitud de lugares es, dar ejemplo de vida fraternal. Es decir, predicar con su propia vida en comunidad. Cosa que realizan a la perfección. Sigo el camino, tras varios meses y aún me sorprendo a mi misma asombrada y conmovida.

Y quiero aprovechar estas líneas una vez más para agradecer a cada uno de los padres provinciales, de los frailes y las monjas, su generosidad y acogida. Su gran esfuerzo por hacernos sentir cómodos. Y su preocupación por nosotros. ¡GRACIAS!

 

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