Vigilia

Vigilia

Escrito en: mar 06, 2015

ORAMOS POR LA PAZ CON TERESA DE JESÚS

Bienvenida:

En este tiempo Teresa nos convoca para orar. No podía ser para otra cosa. Y nos convoca, como no podía ser de otra manera, para orar por la paz. Ella, mujer sensible a los problemas de su tiempo nos invita hoy a orar las dolorosas circunstancias de nuestro tiempo y nuestra historia. Por eso hoy, unidos a ella, vamos a “tratar” con el Dios Amigo la terrible realidad de la falta de paz.
Silencio: Nos silenciamos y entramos en el ámbito de lo divino, nos serenamos y entramos en la presencia de Dios.Lo hacemos pidiendo la ayuda del Espíritu Santo. “Estase ardiendo el mundo”… (Camino 1, 5)
Cantamos repetidamente: “Ven Espíritu”

I.- “ESTASE ARDIENDO EL MUNDO….”

* Puestos en la presencia de Dios, llevamos ante Él, con nosotros nuestro mundo…del que nosotros somos parte… Ese mundo que hoy particularmente nos duele…porque le vemos amenazado, más que nunca, por la falta de paz…

* “Estase ardiendo el mundo”, es el grito dolorido de Teresa al contemplar los conflictos, las guerras y las divisiones de la sociedad y de la Iglesia de su tiempo, las guerras y las luchas de religión. Si, arde el mundo, este sería hoy sin duda su grito ante el Señor…y este es ahora nuestro grito, que es casi una queja ante Nuestro Dios: Señor estase ardiendo el mundo…

* Hagamos presente ante el Señor este mundo nuestro, que “arde”, que parece “desmoronarse” por la falta de paz y por la abundancia de guerras, conflictos, terrorismo, violencia…. Le hacemos presente tanta guerra, tanta violencia, tanta necesidad de paz, de justicia, de fraternidad, de diálogo.

* Le recordamos también todas las violencias, todas explotaciones… todas esas guerras “silenciosas” y silenciadas….las mujeres maltratadas, víctimas de la violencia familiar…tanto terrorismo loco…. tantos muertos por ideas fanáticas… los que mueren y malviven…porque no tienen lo necesaria para comer y tampoco tienen paz… Sí, Señor… estase ardiendo el mundo…

* Por fin le presentamos al Señor otro tipo de guerras…unas guerras más internas… Todas esas batallas interiores cuando falta la propia paz…Quizá esta mirada a nuestro mundo nos quita la paz…quizá nos la quite otras cosas: las frustraciones los miedos, nuestros límites, nuestros errores…nuestro pecado…Es esa batalla que libros muchas veces, quizá todos los días….También Teresa pasaba por estas guerras…

Leemos: CUANDO NOS FALTA LA PAZ… en esos días malos…

“Me vienen algunos días… que me parece que todas las cosas buenas y fervores y visiones se me quitan, aun de la memoria, que aunque quiera no sé que cosa buena haya habido en mí; todo me parece sueño. Apriétanme los males corporales todos juntos, túrbaseme el entendimiento, que ninguna cosa de Dios puedo pensar, ni sé en qué ley vivo. Si leo no lo entiendo; paréceme estoy llena de faltas, sin ningún ánimo para la virtud, y el grande ánimo que suelo tener queda en esto: que me parece a la menor tentación o murmuración del mundo no podría resistir. Ofréceseme entonces que no soy para nada, que quien me mete en más de en lo común, tengo tristeza, paréceme que tengo engañados a todos los que tienen algún crédito de mí; querríame esconder donde nadie me viese, no deseo entonces soledad para virtud, sino de pusilanimidad; paréceme, querría reñir con todos los que me contradijesen” (Relaciones, 1, 22).

II.- NADA TE TURBE…. SOLO DIOS BASTA

¿Qué hacer ante todo esto?

Teresa nos dice: confiar…confiar en Dios…quien tiene a Dios, tiene la paz…. a quien tiene a Dios nada le turba…quien tiene a Dios nada le falta… tampoco la paz….

Repitamos cantando, con confianza, las palabras de Teresa: nada te turbe… de Taize. (Cantamos de modo repetitivo, interiorizándolo…) “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”
Y Teresa nos diría hoy que pusiésemos los ojos en Cristo, porque El es la paz, El es nuestra paz. Nos diría que acogiésemos una vez más el don de la única paz posible: la que brota de la presencia de Jesús…. Su presencia, su Palabra ilumina toda oscuridad y toda noche…

• Se introduce el Cirio Pascual
• Se proclama la Palabra

“Jesús le dijo: Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él… La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde”(Jn 14, 23; 27)
“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros”. Dicho esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Je sus les dijo otra vez: “La paz con vosotros”(Jn 20, 19-21).
Silencio, con música suave de fondo…

Y Teresa nos recuerda que podemos vivir en paz, en medio de este mundo tan dolorido, que es posible, porque Dios nos brinda su amistad… que si gustamos su amor creeremos que todo es posible… que con Él a nuestro lado, no hay desánimos, ni flaquezas…que El todo lo hace posible… Que con El a nuestro lado es posible la paz… Y solo quien tiene paz en su corazón puede ser sembrador de paz…
(Se van leyendo los textos de los “Conceptos”, se puede ir intercalando Nada te turbe”… y simplemente dejar la música de fondo… DIOS ES NUESTRA PAZ…. SOLO ÉL NOS BASTA)

“¡Oh santa Esposa!, vengamos a lo que vos pedís, que es aquella santa paz, que hace aventurar al alma a ponerse a guerra con todos los del mundo, quedando ella con toda seguridad y pacífica. ¡Oh, que dicha tan grande será alcanzar esta merced!, pues es juntarse con la voluntad de Dios, de manera que no haya división entre Él y ella, sino que sea una misma voluntad, no por palabra, no por solos deseos, sino puesto por obra” (Conceptos de amor de Dios, 3, 1).

“Oh, amor fuerte de Dios! ¡y como no le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama! ¡Oh dichosa alma que ha llegado a alcanzar esta paz de su Dios, que esté señoreada sobre todos los trabajos y peligros del mundo, que ninguno teme, a cuento de servir a tan buen esposo y Señor!” (Conceptos, 3, 4).

“Así que no nos quejemos de temores ni nos desanime ver flaco nuestro natural y esfuerzo; sino procuremos de fortalecernos de humildad, y entender claramente lo poco que podemos nosotros y que si Dios no nos favorece no somos nada; y desconfiar de todo punto de nuestras fuerzas y confiar en su misericordia” (Conceptos, 3, 12).
“¡Oh Señor mío y Misericordia mía y Bien mío! Y ¿qué mayor (bien) quiero yo en esta vida que estar tan junto a Vos, que no haya división entre vos y mí? Con esta compañía ¿qué se puede hacer dificultoso? ¿Qué no se puede emprender por vos, teníendoos tan junto?”(Conceptos, 4, 9).

III.- DANOS LA PAZ SEÑOR

Arrimados a este Dios… tomados de su mano… fiándonos de la Palabra y la presencia de Jesús.. nos atrevemos a soñar…Sí, nos atrevemos a creer que es posible un mundo paz… Es bueno tener sueños… porque quizá un día, así lo esperamos, esos sueños se convertirán en realidad… Porque los sueños son hermanos de la esperanza. Soñemos un mundo mejor… como lo soñaron los profetas…un mundo en paz, donde las lanzas se conviertas en podaderas , donde nadie cause daño, un mundo en hermandad…un mundo en el que la fe, nuestra fe, es capaz de transformar los límites de la desesperación…. soñemos…

(Escuchamos la canción: “Vuestra alegría” del CD “todo vuelve a ser posible” de la editorial Monte Carmelo (también se puede poner el texto de la canción)

Y arrimados a este Dios, confiando en el pedimos la PAZ para nuestro mundo. Pedir la paz como los pobres porque estamos necesitados de ella. Pedir la paz porque es un Don, un regalo de lo alto. Al Dios de Paz le pedimos que dé la paz a nuestro mundo.
Canto: “Da pacem Domine, da pacen o Christe, in diebus nostris” (cantamos este u otro canto de paz varias veces…. Después de un rato invitamos a la gente a orar en voz alta. Se intercala el canto de paz).

Al Final cantamos todos el Padre Nuestro: lo hacemos tomados de la mano, uniendo en nuestro abrazo a toda la humanidad. Nos ponemos en pie.

Canto: Padre Nuestro tu que estas….

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